Fukuyama (1999), en su libro La Gran Ruptura, da cuenta de un gran deterioro del Capital Social en algunas sociedades contemporáneas, planteándose la pregunta del cómo reconstruirlo. “En muchos casos se trata de un proceso multigeneracional, que deja muchas víctimas en el camino a medida que las viejas normas de cooperación son destruidas sin que nada ocupe, de inmediato, su lugar” (Ibid., 1999). Para esto, las personas deberán trabajar activamente para volver a establecer normas en su sociedad. Luego dirá: “el Capital Social beneficia a la sociedad en su totalidad; el grupo de individuos que encarna el Capital Social no puede capturar los beneficios para ellos mismos y, por lo tanto, no tendrán incentivo suficiente para crearlo. Esto significa que el Capital Social debe ser suministrado por fuerzas ajenas al mercado, es decir, o bien por los gobiernos o por agentes no gubernamentales como la familia, la iglesia, las organizaciones caritativas y otros tipos de asociaciones voluntarias sin fines de lucro” (Ibid., p. 331).
exytraido de http://chilevoluntario.cl/temas/tesis/003.html